El 30 de julio, un vuelo de Delta Air Lines se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Minneapolis-Saint Paul debido a una inesperada y severa turbulencia registrada en pleno trayecto. El avión, un Airbus A330 que cubría la ruta entre Salt Lake City y Ámsterdam, transportaba a 275 personas en el momento del incidente.
Las autoridades informaron que veinticinco ocupantes sufrieron heridas de diversa consideración y fueron trasladados rápidamente a centros hospitalarios cercanos. A pesar del susto y las lesiones, el aterrizaje se realizó sin mayores complicaciones, aunque el miedo vivido tanto por pasajeros como por la tripulación persistió mucho después de tocar tierra.
Según los expertos, eventos tan extremos como este son poco habituales. Sin embargo, la comunidad científica advierte que, a raíz de los efectos del cambio climático y la alteración de las corrientes en chorro, episodios de turbulencia severa como el registrado en este vuelo podrían volverse cada vez más comunes en el futuro.

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