Las regiones norte y centro de Portugal están siendo gravemente afectadas por numerosos incendios forestales que han llevado al país a declarar el nivel máximo de alerta. La Autoridad Nacional de Protección Civil ha informado que, con 132 avisos solo este año, se ha alcanzado un récord de situaciones críticas. Alrededor de 2.700 bomberos y 29 aeronaves están implicados en las labores de extinción, asistiendo también a numerosas personas que han tenido que ser evacuadas debido al avance de las llamas.
Los focos más peligrosos se han registrado en las zonas de Arouca, Penafiel, Ponte de Lima, Penamacor y Ponte da Barca, donde algunos incendios controlados han vuelto a propagarse por culpa del viento y las altas temperaturas. Se han tratado a 20 personas, entre ellas 14 bomberos, mientras que los datos oficiales revelan que desde principios de año han ardido más de 22.000 hectáreas en todo el país.
En España la preocupación también es notable, ya que se prevé que las temperaturas alcancen los 40 grados esta semana. El fuego iniciado en la localidad de Cuevas del Valle, en la provincia de Ávila, está resultando especialmente difícil de controlar a causa del viento. En la región de Cáceres han sido evacuadas 200 personas y, aunque el incendio cercano a la ciudad de Lleida ya ha sido estabilizado tras afectar a unas 13,5 hectáreas, la amenaza sigue latente en varios puntos de la península.

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