La Organización Mundial de la Salud ha advertido sobre el rápido avance del virus Chikungunya, transmitido por mosquitos, y ha destacado la importancia de que diferentes regiones del mundo adopten medidas preventivas cuanto antes. Según la OMS, se están observando señales de alerta similares a las que precedieron la gran epidemia registrada en el océano Índico hace veinte años, lo que podría indicar la inminencia de una nueva crisis global.
Hasta la fecha, autoridades sanitarias han detectado el virus en ciento diecinueve países y estiman que alrededor de cinco mil quinientos millones de personas en todo el mundo podrían estar en riesgo. El virus Chikungunya puede provocar fiebre alta y fuertes dolores articulares, e incluso resultar mortal en algunos casos. Aunque la amenaza se mantiene activa en África, Asia y Europa, en este último han sido notificados tanto casos importados como focos de transmisión local.
La OMS muestra especial preocupación ante la expansión de los mosquitos hacia el norte como consecuencia del cambio climático, fenómeno que podría incrementar aún más la propagación del virus. Los expertos en salud pública han vuelto a pedir que se refuercen las precauciones individuales y se eliminen los lugares donde puedan reproducirse los mosquitos para frenar la enfermedad.

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