La Unión Europea estudia soluciones ante la presión de los altos precios energéticos

El aumento de los precios de la energía en la Unión Europea sigue preocupando tanto a la industria como a los hogares, impactando negativamente en la competitividad y el bienestar. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha destacado que la raíz del problema reside en la histórica dependencia europea de los combustibles fósiles importados y en la volatilidad de los mercados energéticos globales.

En la antesala de la cumbre del Consejo Europeo, von der Leyen señaló que la agenda de los líderes estará marcada por debates sobre competitividad, vivienda asequible y energía. La presidenta de la Comisión defendió que la verdadera solución pasa por aumentar la producción de fuentes de energía locales y bajas en carbono, como la solar, eólica, hidroeléctrica, geotérmica y nuclear. No obstante, subrayó que el problema no se limita a la dependencia de importaciones, sino que también influyen la antigüedad de las infraestructuras y la carga fiscal, que representa hasta el 42% de las facturas domésticas y es especialmente elevada para la industria.

La Comisión Europea se encuentra ultimando nuevas iniciativas para modernizar y mejorar la interconexión de las redes eléctricas, además de orientar la política de cohesión hacia inversiones en infraestructuras energéticas. Von der Leyen reconoció, eso sí, que abandonar a corto plazo el gas y el petróleo no es viable, pero insistió en que estos no deben convertirse en ventaja competitiva; la prioridad, señaló, es que tanto las empresas como los hogares accedan ya a una energía asequible.

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