Una serie de récords de temperatura está golpeando al continente europeo, provocando devastadores incendios forestales en varios países. España se ha visto especialmente afectada, con grandes incendios en sus regiones norte y sur que han dejado al menos tres muertos y decenas de heridos. En Montenegro, un soldado ha fallecido como consecuencia de los incendios y se ha declarado un día de luto nacional. Al sur de Francia, la ola de calor ha disparado la alerta por fuego en más de veinte departamentos y el incendio en Aude ha arrasado cerca de diecisiete mil hectáreas.
Reino Unido y Gales también han experimentado un notable aumento de los incendios forestales, lo que ha incrementado la presión sobre los servicios de bomberos. En Edimburgo, el fuego en la colina Arthur’s Seat ha generado preocupación en la capital, mientras que en Wanstead Flats, Londres, setenta bomberos han necesitado un gran esfuerzo para controlar un incendio avivado por el viento. Científicos advierten que el cambio climático podría propagar la frecuencia y extensión de estos episodios a nuevas zonas de Europa.
En Grecia, cien mil hectáreas han sido arrasadas, en Kosovo se han registrado sesenta y un incendios en solo un día y en Bulgaria los fuegos continúan desde hace veintiún días, agravando la catástrofe. Desde principios de año, Europa cuenta ya mil seiscientos veintiocho incendios, con casi cuatrocientos treinta y nueve mil hectáreas calcinadas. El Índice de Riesgo de Incendios señala que varios países europeos se encuentran en niveles de riesgo «muy extremo».









