Científicos de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, han identificado en el norte del océano Pacífico un nuevo virus gigante hasta ahora desconocido, destacado por tener la cola más larga jamás registrada en el mundo de la virología. Este virus, denominado PelV-1, posee una cola de 2,3 micrómetros y ha establecido un importante récord científico en cuanto a su tamaño y estructura. Además, se comporta como un depredador microscópico, cazando específicamente a las algas Pelagodinium, organismos unicelulares que constituyen la base del fitoplancton marino.
El equipo de investigación ha observado que la larga cola del PelV-1 cumple una función fundamental en la infección: le permite adherirse a su célula huésped y penetrar en ella. Curiosamente, tras la infección, la cola desaparece por completo, lo que sugiere que su única utilidad es facilitar la entrada del virus en la célula. En el análisis genético, los expertos encontraron que PelV-1 posee un genoma inusualmente complejo, incluyendo genes relacionados con la producción de energía y la captura de luz, lo que indica una notable adaptación a las regiones oceánicas más iluminadas por el sol.
El hallazgo de PelV-1 amplía el conocimiento sobre los virus gigantes, descubiertos por primera vez a principios del siglo XXI y conocidos por superar incluso a algunas bacterias en tamaño y dotación genética. La diversidad y el peculiar papel de estos virus en los ecosistemas ha revolucionado la biología y sugiere que pueden tener un papel mucho más relevante en la naturaleza de lo que se pensaba. Recientemente, incluso se ha comprobado que ciertos virus gigantes podrían ser útiles para eliminar parásitos nocivos para el ser humano.









