Las autoridades españolas están investigando si los recientes casos de peste porcina africana detectados en la región de Barcelona pueden deberse a una filtración en un laboratorio. Al principio del brote se pensó que la enfermedad había llegado por alimentos contaminados, pero nuevas investigaciones apuntan a que esta explicación podría no ser suficiente para justificar los contagios.
Expertos señalan que la variante del virus hallada cerca de Barcelona presenta un notable parecido con la utilizada habitualmente en trabajos de desarrollo de vacunas, a diferencia de otros brotes en Europa, que pertenecen a grupos genéticos distintos. El mes pasado, la enfermedad fue detectada en seis jabalíes en las afueras de la ciudad condal, cifra que ascendió rápidamente a trece, lo que ha incrementado la alarma entre los productores.
Aunque la peste porcina africana no afecta a las personas, es letal para cerdos domésticos y salvajes, y las autoridades temen que la enfermedad, altamente contagiosa, pueda extenderse a las granjas comerciales. Actualmente, no existe una vacuna efectiva, y tras la aparición del brote varios países han suspendido la importación de carne de cerdo española, lo que supone un duro golpe para un sector que exporta productos valorados en unos 9.000 millones de euros cada año.

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