El Reino Unido está a las puertas de llevar a cabo la reforma más profunda de su política de asilo en los últimos años. Según la ministra del Interior, Shabana Mahmood, el nuevo borrador de ley prevé que el estatus de refugiado se otorgue solo de forma temporal y que la espera para poder optar a la residencia permanente pase de 5 a 20 años, ampliándose también el periodo de revisión del estatus cada 2,5 años. Esta medida significa que los migrantes no obtendrán automáticamente los derechos de residencia tras cinco años, y el proceso estará sujeto a evaluaciones periódicas durante dos décadas.
Las nuevas normas establecen que si el país de origen del refugiado es considerado seguro en algún momento del proceso, la persona podrá ser repatriada. Además, el plazo de espera para solicitar la residencia aumentará también para quienes lleguen por vías legales, pasando a 10 años. Entre otras restricciones, aquellos refugiados que trabajen pero dependan de ayudas estatales o incumplan las normas verán cortados tanto su alojamiento como los subsidios semanales; el gobierno defiende que toda persona inmigrante debe cumplir las mismas normas que los ciudadanos británicos.
Las reformas llegan en un contexto de presión creciente de la derecha populista y un clima social tenso, donde proliferan protestas ante hoteles que alojan a solicitantes de asilo y manifestaciones contra la migración irregular. A pesar de que el Partido Laborista prometía un enfoque más humano al llegar al poder en 2024, tanto asociaciones de derechos humanos como voces críticas dentro de la sociedad advierten del peligro de dejar a los refugiados en un limbo de inseguridad durante años y de alimentar la hostilidad contra un colectivo vulnerable. El gobierno rechaza las acusaciones de haber asumido el discurso de la extrema derecha y acusa a los anteriores conservadores de fracasar con sus políticas, mientras señala la inspiración en el modelo danés, una de las legislaciones más estrictas de Europa en materia migratoria.

Deja una respuesta