El aumento de la vigilancia en Bélgica ante la expansión del mosquito tigre asiático

El gobierno de la región flamenca ha reforzado sus medidas para combatir la propagación del mosquito tigre asiático, un insecto exótico que puede transmitir enfermedades como el dengue y el Zika. Debido al cambio climático, esta especie se observa cada vez con mayor frecuencia en Bélgica, y su presencia genera preocupación entre las autoridades sanitarias.

Desde 2021, la Agencia de Naturaleza y Bosques de Flandes, el instituto Sciensano y el Instituto de Medicina Tropical colaboran para monitorizar la expansión del mosquito en la región. Para ello, Sciensano creó hace unos años una plataforma en la que los ciudadanos pueden informar de avistamientos de este mosquito. Mientras que en 2022 solo hubo 12 notificaciones, el año pasado se notificaron 47 casos en 21 municipios belgas, en su mayoría situados cerca de las autopistas, principal vía de dispersión del insecto.

Las inspecciones más recientes han confirmado que el mosquito tigre asiático ya ha pasado el invierno en cinco municipios de Bélgica, principalmente en el triángulo Bruselas-Amberes-Gante. Para frenar su expansión, se están intensificando los controles de barriles de agua de lluvia y otras aguas estancadas, que sirven de criaderos, así como inspecciones domiciliarias y campañas de concienciación dirigidas a la población. Las autoridades instan a los ciudadanos a eliminar posibles focos de cría y a colaborar en la prevención de riesgos para la salud pública.

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